Cuáles son los mejores hábitos de comunicación con los adolescentes

Buenos hábitos de comunicación con el adolescente

Por todos es sabido que la relación con los adolescentes no es suele ser fácil. Pero, también, que mejorará si desde la infancia se establecen unos buenos hábitos de comunicación con ellos.

Si nuestros hijos no está acostumbrados a hablar con nosotros, será complicado lograr que lo hagan precisamente en una de las etapas más complejas de su vida. Además, los padres, debemos hacer un esfuerzo para poder adaptar nuestra forma de comunicarnos a las necesidades actuales de los jóvenes. Un detalle a tener en cuenta es que, endremos que entender la importancia del ejemplo. De modo que no podemos pretender que ellos nos cuenten cómo les ha ido el día si nosotros no lo hacemos también.

No obstante, la comunicación con los jóvenes siempre puede mejorar. Y, puesto que el diálogo es algo que se aprende y se mejora, es importante recordar que, si nos ven conversando a nosotros, ellos también aprenderán a hacerlo. Y, si nosotros escuchamos, ellos seguirán nuestro ejemplo.

Y, ojo, escuchar no significa que tengamos que darles la razón o justificar un comportamiento con el que no estamos de acuerdo.

Nada más lejos de la realidad. Ni de lo recomendable.

Escuchar es validar la emoción que nuestro hijo vive en ese momento. Para conseguir que se sienta comprendido y baje su necesidad de defenderse. Solo así podremos empezar una conversación.

Le puedes decir a tu hijo que entiendes perfectamente que esté enfadado o disgustado por algo que le haya pasado, o por las consecuencias que tengan las decisiones que ha tomado. Sin necesidad de que, por ello tengas que justificar su comportamiento si es inadecuado.  Simplemente, estarás validando sus emociones. Y, con ello, favoreciendo una comunicación más abierta.

Principales errores de comunicación con el adolescente

Antes de hablar sobre cuales son los hábitos que ayudan en la comunicación con los jóvenes, debemos hacer una reflexión sobre aquellos aspectos que, como padres y adultos, debemos mejorar si queremos facilitar la comunicación con ellos.

Muchas veces, pensamos que, nuestros hijos adolescentes, no quieren hablar. Sin embargo, en mi consulta de Psicología y Coaching, observo que, en realidad, la mayoría de conversaciones se rompen antes de empezar.

Y no por falta de cariño o amor de los padres. Sino porque, con frecuencia, nuestra forma de comunicarnos con ellos hace que no se sientan seguros para expresar lo que piensan.

Entre los más frecuentes que solemos cometer, y yo como madre también me incluyo, están estos:

  • Convertir cualquier conversación en un interrogatorio.
  • Dar soluciones antes de comprender el problema.
  • Minimizar lo que siente («eso no es para tanto»).
  • Aprovechar cualquier conversación para dar una lección.
  • Escuchar con el móvil en la mano o haciendo otra tarea.

Cuando un adolescente siente que va a ser juzgado, corregido o cuestionado, aprende rápidamente que es más fácil callarse.

En cambio, cuando percibe curiosidad, respeto y calma, aumenta la probabilidad de que vuelva a buscar ese espacio de conversación.

Recuerda que la confianza no aparece de repente. Se construye conversación tras conversación.

Buenos hábitos de comunicación con el adolescente

Ahora que ya he explicado lo que hay que evitar si se quiere mejorar la comunicación con los hijos adolescentes, voy a compartir aquí algunas pautas que son de gran ayuda cuando se quiere fomentar una comunicación mas abierta. Así como mantener unos buenos hábitos en la comunicación entre jóvenes y adultos.

Comienza por crear espacios de comunicación en familia. Momentos en los podáis expresar cómo os sentís o lo que pensáis sobre cualquier tema. No esperes hablar siempre de cosas trascendentales. Es más, para crear el hábito no es necesario que así sea. Es suficiente con que tu hijo sepa que en su casa tiene un espacio seguro en el que se va a respetar su derecho a opinar.

Los padres tenemos que estar ahí para cuando quieran hablar. Y, cuando lo hagan…. ¡evitar juzgarles o interrogarles! No olvides que los juicios cortan cualquier vía de comunicación.

El adolescente no siempre encontrará las palabras adecuadas para expresar lo que siente. Por eso, habrá que  ayudarle. Y ahí, preguntarle por sus amigos puede ser de mucha ayuda. Sin duda, estos serán bastante semejantes a él. Por lo que al hablar sobre ellos, estará dando pautas sobre sus ilusiones, sus problemas y sus puntos de vista.

Los adolescentes buscan en sus padres modelos de coherencia. Con ellos ya no vale la frase “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”. Entre los buenos hábitos de comunicación con el adolescente es fundamental pensar, sentir y actuar con coherencia.

Por supuesto, ya no necesita a unos padres perfectos y sacrificados, sino modelos humanos. Personas comprometidas con sus deseos personales. Con carencias, dudas y limitaciones. Pero que sean capaces de ayudarles a aceptar sus propias carencias, dudas y limitaciones.

Obviamente, como adolescentes, viven inmersos en un mundo cambiante, lleno de interrogantes, de nuevas experiencias y emociones. Por eso, saber que sus padres atraviesan, igual que ellos, por momentos de incertidumbre y confusión les facilitará este proceso. Y les ayudará a entenderlo y aceptarlo, como parte de la transformación y el crecimiento.

Cuando el adulto se permite ser «él mismo», se convierte en un ejemplo para su hijo. Puesto que le está enseñando a dudar y a crecer a partir de realidades. Y no de mitos.

Ser padres es una gran oportunidad. Y ser padres de un adolescente es un motivo para sentirnos vivos y descubrir que ese ser tan cercano, y tan distinto a nosotros, nos trae una renovada experiencia.

Te animo a vivir esa etapa con la convicción de que estás siendo la mejor ayuda para tus hijos. Y no dudes en contactar conmigo si crees que necesitas apoyo para transitar esa etapa tan fascinante pero, a la vez tan compleja que es la adolescencia de los hijos. He trabajado con muchos jóvenes a lo largo de estos años y sé que puedo acompañaros tanto a los jóvenes como a sus padres.