«Yo soy así». ¿Qué hay tras la eterna autojustificación?

La autojustificación del yo soy así

Tal vez te hayas planteado qué papel juega la autojustificación en tu vida y si te está permitiendo, o no, cambiar.

Este tema no es nuevo. Ya, desde hace casi 25 siglos, dos grandes filósofos empezaron en Grecia un debate que llega hasta nuestros días.

Por un lado, Parménides, defendía que nada cambia, que “el ser es estático, fijo e inmutable”. Desde este punto de vista, su discurso se podía resumir en una frase lapidaria que usamos y escuchamos aún hoy: “yo soy así”.

Por su parte, Heráclito, postulaba que “estamos en un flujo constante, que todo está en permanente devenir, cambiando continuamente, como un río. Nada es inmutable

La autojustificación

Seguro que conoces a alguien que se justifica constantemente. Para no hacer las cosas, no cambiar o para no tener que enfrentarse a situaciones que le general algún malestar.

Personas que te dicen, “me encantaría cambiar, pero claro, yo soy así”. O se escudan en el clásico, “ojalá me hubiesen educado de otra manera, pero claro, a mi edad ya es muy difícil cambiar”.

Expresiones que, incluso, puedes haber dicho tú en algún momento. 

Sobre todo, solemos recurrir a ellas si las situaciones nos sacan de nuestra zona de confort y nos suponen algún reto. Esto crea el escenario perfecto para la autojustificación.

Sin embargo, esta idea de que no podemos cambiar está totalmente obsoleta y desterrada por las investigaciones en neurociencia y física cuántica. Que nos convierten en co-creadores de nuestra realidad, bajo la premisa de que si yo cambio, el mundo cambia.

Ya no valen las excusas y las justificaciones para no hacer. Para no atreverse. Y, por supuesto, para no cambiar. Por supuesto, ya no vale quedarse anclado en la queja. Porque, ha quedado demostrado que el hombre no es estático. Y que no sólo tenemos la capacidad de cambiar sino, también, la responsabilidad de tomar las riendas de nuestra vida para ser y vivir mejor. 

Puede que esto no sea fácil. Ya que supone salir de nuestra zona de confort. Acabar con la autojustificación de forma contundente. Y asumir la responsabilidad de que, cada uno, tenemos los resultados que estamos trabajando.

Dejar de lado ese paradigma estático nos hace libres. Y nos da la capacidad de cambiar aquello que no nos gusta o que nos impide hacer realidad nuestros objetivos y sueños.

¿Por qué nos autojustificamos tanto?

Pero, si es tan liberadora esta idea de que todos podemos cambiar y crear nuestra realidad. Entonces, ¿por qué no paramos de autojustificamos?

Como psicóloga y coach te diré que la realidad es que lo hacemos como mecanismo de protección.

Te lo cuento con un ejemplo.

Imagina que alguna de tus conductas no encaja con la imagen que tienes de ti. Por ejemplo, siempre dices que quieres cuidar tu salud. Sin embargo, haces poco ejercicio, duermes menos de lo recomendado, llevas una vida muy estresada y pospones las revisiones médicas.

Cada vez que piensas en ello, sientes incomodidad. Porque tus acciones no encajan con el tipo de persona que quieres ser.

Para reducir el malestar empiezas a repetirte frases del tipo “ahora mismo tengo demasiadas cosas” o “cuando pase esta época me pongo en serio”. Estas frases harán que te sientas mejor a corto plazo pero, a la larga, perderás tus verdaderas prioridades.

Esto es lo que llamamos disonancias cognitivas. Que aparecen cuando sabemos que deberíamos realizar algo que no hacemos. O cuando actuamos en contra de nosotros mismos.

Ante esto, nuestro cerebro tiene dos opciones, cambiar la conducta o justificarla. Y, como todos sabemos, justificar cuesta menos que cambiar.

El problema aparece cuando, a base de repetir esas frases, nos las llegamos a creer y eso nos lleva a limitar nuestro crecimiento.

5 Señales de que eres «víctima» de la autojustificación

En este punto quiero compartir contigo las 5 señales inequívocas de que has caído en las garras de la autojustificación. Tal vez, alguna de ellas (o varias) te resulte familiar.

  • Siempre encuentras razones para posponer lo importante.
  • Culpas a las circunstancias de los resultados de tus acciones.
  • Dices con mucha frecuencia “YO soy así”.
  • Repites las mismas excusas desde hace años.
  • Sabes lo que tienes que hacer, pero no encuentras el momento para ponerlo en práctica.

Ahora que ya conoces bien este término y lo que significa, te reto a que elimines de tu vocabulario la frase “yo soy así”.

¡Fuera autojustificación!

E incluyas en él cualquier otra afirmación que te conecte con quien realmente quieres ser. Con la mejor versión de ti. Con esa persona que serías si te liberases de tus miedos

Puedes preguntarte, ¿qué pensaría? ¿Qué sentiría? ¿Cómo me comportaría siendo esa persona que quiero ser?

Puedes agradecer a la frase “yo soy así” su intención. Ya que, lo único que quiere es protegerte. Y, desde ahora, asume la responsabilidad.

¿Te atreves? Te animo sinceramente a que lo hagas. Y ya sabes que me tienes aquí si necesitas ayuda para borrar la autojustificación de tu vida.